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Finanzas en pareja


En las relaciones de pareja es común que nos demos tiempo para acordar qué película queremos ver, qué lugar queremos conocer juntos o incluso a que restaurante queremos ir a comer, sin embargo, poco se habla de las decisiones financieras que podemos hacer en conjunto ya que en algunos casos aún es considerado un tema tabú, y es por ello que la mala información financiera puede llevar a discusiones y problemas económicos que repercuten en la comunicación y continuidad de la relación.


Algunos de los principales problemas económicos que se manifiestan en las conversaciones y discursos cotidianos de una pareja las cuales pueden llegar a generar quejas, reclamos o reproches y separación, así como estrés, insatisfacción, depresión, consumo de sustancias nocivas, entre otros son:


  • Falta de planeación, organización y administración de las finanzas, ya sea por desconocimiento o porque no se tiene la suficiente información de cómo y qué hacer para manejar el dinero.


  • Diferencias en el valor que cada uno atribuye al dinero, es decir, nuestras diferencias individuales, necesidades, deseos y gustos se ven influenciados por el constante bombardeo de publicidad con el mensaje “lo necesitas” “debes tenerlo” “para eso trabajo” mensajes que influyen en nuestro inconsciente y lo que al final compramos, así como el valor que le atribuimos puede llevarnos a generar conflictos en la relación ya que en muchas ocasiones ni si quiera se tiene claro el ¿para qué lo compre? Y por lo tanto esto genera dificultades para expresar a la pareja porque es necesario comprar ciertos artículos en oferta o un nuevo par de zapatos, camisas, etc. que adquirí por internet.


  • Dificultades para tomar decisiones en conjunto, para muchas personas elegir entre desayunar tacos de carnitas o de barbacoa un domingo por la mañana puede no ser tan complicado, sin embargo, al momento de evaluar la mejor opción para cuidar de su salud asistiendo al nutriólogo o a consulta médica puede que lo lleve a pensar en ver más opciones antes de elegir si será o no realmente muy necesario, y eso se ve reflejado en sus hábitos. Otro ejemplo también es la influencia del papel de quienes gana más toma la decisión y en consecuencia la pareja se vuelve sumamente dependiente y por lo tanto renuncia a su derecho de opinión lo cual lleva a una conducta en la que a través del dinero se reafirme el control y el poder sobre el otro.


  • Diferencias en el manejo de presupuesto para la economía en el hogar, nuestra historia de vida familiar, social y cultural juega un papel importante en la manera en la que administramos el dinero desde si decidimos guardarlo en el banco, en la caja de ahorros o abajo del colchón, y claro no olvidemos los papeles que “se espera” de cada uno ya sea sí que “si eres el que aporta o quien administra” así entonces la marca de leche que nos gusta o comprar una a un precio más accesible juega un papel importante en la frase” ¿Qué quiero?” cuando la pregunta sería ¿Qué queremos? O ¿Qué es mejor para nosotros?


  • Información oculta sobre ingresos, gastos o disposición de dinero. La falta de confianza, poca o nula comunicación sobre el tema, e incluso el interés puede verse reflejado en este punto al grado de aún existir personas que cuando fallece el conyugue no saben cómo hacer los pagos básicos de necesidades como la luz o que existen deudas atrasadas que necesitan ser saldadas.

Algunas de las características que se han obtenido mediante diversas investigaciones sobre las parejas que han logrado un buen manejo y regulación de sus finanzas son:

  • Generan decisiones consensuadas o compartidas con respecto a los gastos y compras que se realizaran.

  • Buscan un equilibrio al momento de negociar y manejo de poder adquisitivo que cada uno aporta a la relación.

  • Existe transparencia financiera y un control de gastos y consumos abierta y honesta, ya que funcionan y trabaja como un equipo en el que las aportaciones económicas y verbales sobre el rumbo que deben tomar sus finanzas son valoradas y tomadas en cuenta buscando un beneficio en común.


¿Por dónde pueden empezar?


  1. Sean sinceros y abran el tema ya que ello se verá reflejado en no solo conocer cómo cada uno se relaciona con su dinero y sus finanzas, si no podrán tener objetivos comunes sin estrés innecesario de guardar secretos.

  2. Elaboren un presupuesto en pareja y tengan en cuenta objetivos de corto plazo (necesidades básicas), mediano (viajes, cambiar el refrigerador, etc.) y largo placo (compra de bienes inmuebles) para empezar pueden llevar un registro de cuanto ingresa y cuanto necesitan para cubrir sus necesidades.

  3. Decidan como se administrará, ya sea que decidan crear un fondo común, dividir los gastos u otras alternativas lo importantes es generar acuerdos y sobre todo tener un plan.

  4. Todo es mejorable, revisar y ajustar nuestro plan es parte de una práctica que los expertos recomiendan para reorganizar a través de agregar o restar gastos o ingresos ya que permite buscar el equilibrio entre el presupuesto y además se tiene la oportunidad de monitorear los gastos innecesarios o buscar mejores opciones en el mercado.

  5. Por último, recuerda es importante considerar la opción de ahorro y/o invertir, es común que las parejas no presten atención a este rubro ya que los ingresos excedentes o “sobrantes” se gastan en entretenimiento o actividades de ocio, sin embargo, considerar una cantidad para ahorrar o invertir puede ayudarles en caso de emergencia lo cual puede evitar que tengas que recurrir a otras fuentes de dinero o créditos, y además darte la oportunidad de tener otra fuente de ingresos alternativa por lo que educarse sobre los métodos de inversión puede ser una nueva actividad para hacer juntos.


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